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Andalucía
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El territorio andaluz representa el 17,3 % de España, con una superficie de 87.268 km² y con una extensión superior a países como Bélgica, Holanda, Dinamarca, Austria o Suiza. En Andalucía, el contraste es norma común. La diversidad de paisajes y accidentes geográficos que la conforman le confieren una diversidad tal que genera un abanico de formas que van desde el cálido valle del Guadalquivir, a las frondosas sierras de media montaña, pasando por paisajes volcánicos como el desierto de Tabernas o por los de las blancas cumbres de Sierra Nevada. El río de Andalucía, el Guadalquivir, bien llamado por los árabes "Gran Río", conforma un fértil valle al que le da nombre y que constituye el eje fundamental que configura físicamente a Andalucía junto con su afluente Genil. Desde su nacimiento en el levante andaluz, en las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, hasta su desembocadura en el poniente, junto a las marismas del Parque Nacional de Doñana, el río Guadalquivir es fuente de vida en su cruce transversal del territorio andaluz.
Diversos afluentes, que nacen en las sierras que lo acompañan, en sus dos riveras, vierten en el río madre el resto de las aguas sobrantes de los numerosos pantanos que pueblan Sierra Morena o los Sistemas Béticos. Este agua represada desempeña un importante papel regulador, no sólo en el consumo humano o en el riego de los cultivos, sino también en el caso de grandes lluvias y las consiguientes crecidas de los ríos.
En el contraste paisajístico andaluz habitan más de siete millones de habitantes que se distribuyen en los diferentes tipos de hábitat. Una gran mayoría viven en las grandes ciudades- las ocho capitales de provincia (Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla) y Jerez de la Frontera se sitúan en la cabeza del desarrollo demográfico- y otra gran parte de esa población prefiere otras poblaciones intermedias o pequeños pueblos serranos, cortijos y alquerías.
Andalucía ha apostado por el deporte, no sólo por la creciente práctica e interés de su pueblo por esta sana expresión del cuerpo, sino también por la vinculación existente con cuantos deciden visitarnos. Independientemente de la diversidad de prácticas deportivas existentes en nuestra región, que van desde el más sencillo a la alta competición, siempre hay grandes acontecimientos de competiciones mundiales en perspectiva que mantienen viva la ilusión. Andalucía es puente de unión entre dos continentes, África y Europa, y punto de encuentro entre el Atlántico y el Mediterráneo. Con 87.268 km², Andalucía es la segunda Comunidad Autónoma más extensa de España. Su orografía está determinada por la depresión del valle del Guadalquivir que discurre entre formaciones montañosas: la Sierra Morena al Norte y las Cordilleras Béticas al Sur. El Guadalquivir ha creado un valle fértil a quién da su nombre, y constituye junto a su afluente, el río Genil, el eje fundamental que configura físicamente a Andalucía. Desde su nacimiento en el Este, en la Sierra de Cazorla, a su desembocadura en el poniente, junto a las marismas del Parque Doñana, el Guadalquivir es fuente de la vida para el territorio que atraviesa. El 50% del territorio andaluz es montañoso, una tercera parte se encuentra por encima de los 600 metros, con una gran altiplanicie y 46 cumbres que sobrepasan los 1.000 metros. Por su altitud -Mulhacén y Veleta superan los 3.400 metros - Sierra Nevada, en plena Cordillera Penibética, se erige la reina de las alturas. En el sistema de ferrocarriles, la gran estrella es el AVE (Tren de Alta Velocidad), que recorre la distancia entre Madrid y Sevilla en apenas dos horas y media y ha supuesto una verdadera revolución. El establecimiento de esta línea ha facilitado a su vez la comunicación entre Madrid y Málaga, cuyos trenes Talgo Pendular pueden utilizar la línea de Alta Velocidad entre Córdoba y la capital del país Otros enlaces ferroviarios regionales conectan todas las capitales provinciales con varios recorridos diarios. Se mantiene por su interés turístico el tren de lujo Al-Andalus. Otros puertos, Huelva, Cádiz, Málaga y Almería, son origen de líneas de transporte y por su extenso litoral se reparten treinta y siete puertos deportivos; además, Sevilla dispone de dos puertos fluviales. Todos son auténticos generadores de una gran actividad comercial y turística. Distraerse en Andalucía, ampliar conocimientos, hacer deporte, disfrutar de la naturaleza, descansar o perder agradablemente el tiempo en un ambiente tranquilo son opciones al alcance de cualquier visitante. Los nuevos gustos han provocado abundante información sobre otras formas de hacer turismo, como senderismo, acampada y observación de especies animales, que consolidan la creciente expansión del turismo rural en nuestra región. La red de balnearios y clínicas andaluzas brindan la ocasión de cuidar la salud. El repertorio de instalaciones deportivas es amplio. El esquí tiene en Sierra Nevada, sede del Campeonato Mundial de 1996, su estación europea más meridional. Con respecto al golf, la Costa del Sol dispone de la mayor densidad de recintos destinados a este deporte del continente europeo, diseñados por especialistas como Gary Player o Severiano Ballesteros entre otros. Las pistas de tenis, públicas o privadas, son también abundantes y bien equipadas. La infraestructura turística tradicional de la costa permite la práctica de actividades deportivas como la vela, el windsurfing, el esquí acuático o el submarinismo, en aguas del Atlántico y del Mediterráneo. La milenaria historia de Andalucía ha dejado en herencia un inmenso legado artístico. La Alhambra de Granada, la Mezquita de Córdoba o la Giralda y casco histórico de Sevilla son hitos monumentales de la Humanidad, pero en la inmensa mayoría de sus ciudades y pueblos se encuentran representados los mejores momentos de la vida artística andaluza a través de los tiempos. La brillante arquitectura islámica, renacentista y, sobre todo, barroca de sus edificios más importantes, sus castillos, fortalezas y monasterios, diseminados por toda su superficie, completan un patrimonio de enorme trascendencia. La patria de Velázquez, Murillo y Picasso dispone de lienzos, esculturas, joyas, imágenes y restos arqueológicos que se reparten por catedrales, museos, iglesias, conventos y palacios como guardianes de un potente desarrollo artístico. En la localidad más alejada es posible encontrar un retablo de primera categoría, una obra maestra de la pintura o una pieza de la más elaborada orfebrería. La variedad de fiestas y celebraciones en Andalucía es tan amplia como su geografía, y su calendario es una auténtica enciclopedia donde se resumen las artes y costumbres de sus pueblos. La Fiesta de los Toros tiene en Andalucía una importancia fundamental por su gran arraigo, y durante tres cuartas partes del año se celebran corridas en sus numerosas plazas, coincidiendo con las ferias locales, donde se baila y se canta al son de las guitarras. El flamenco es la expresión más genuina del folclore andaluz. Los festivales de cante en período estival establecen un calendario de actuaciones para todos los gustos. En cualquiera de estas ocasiones tiene su particular expresión la amplia gastronomía andaluza. A la calidad de sus guisos, se une la bondad de sus vinos, de fama internacional. Cocina de mar o cocina serrana, de tierra adentro. El pescado, las ollas cortijeras, los potajes de legumbres, los peroles, los guisos de caza mayor y los potajes de verduras, junto a las chacinas y la enorme versatilidad de sus dulces, configuran la esencia de la cocina andaluza, heredera de Al-Andalus en tantas cosas. En fin, la artesanía andaluza es buen reflejo de la riqueza de la cultura tradicional de esta Comunidad Autónoma. Andalucía es una de las regiones más cálidas de toda Europa. Su clima, mediterráneo templado, se manifiesta con veranos secos y calurosos e inviernos de temperaturas suaves, con precipitaciones irregulares. Si hay un rasgo característico del ambiente andaluz, es la luminosidad, resultado del gran número de horas de sol, que marcan el carácter alegre y hospitalario de los andaluces.
La diversidad, extensión y riqueza ecológica de los territorios andaluces reúne las cumbres más altas de la Península Ibérica en Sierra Nevada, extensos humedales, espesos y umbríos bosques, desiertos volcánicos y tramos de costa sin apenas traza humana. La mayoría de esta superficie la ocupan los Parques Naturales, a los que hay que añadir el emblemático Parque Nacional de Doñana, declarado por la UNESCO "Reserva de la Biosfera". Los Parques Naturales (22) corresponden a espacios montañosos y boscosos, y áreas litorales, como el Cabo de Gata almeriense. Otros ámbitos protegidos menos extensos, pero de importancia singular son los parajes naturales (31), cuya interesante variedad nos traslada desde las fabulosas formaciones de roca kárstica del Torcal de Antequera, hasta Tabernas, en Almería, el único desierto en el continente europeo. Las costas constituyen el otro medio natural andaluz con personalidad propia, que se extienden a lo largo de más de ochocientos kilómetros con numerosos tramos de playas. La gastronomía andaluza tiene profundas huellas de la cocina árabe de Al-Andalus. Su refinamiento, desconocido en Europa, transformó muchas costumbres. Fueron los andalusíes los que crearon la sala de comer o comedor y el actual orden de servicio de los platos.
La cocina de Andalucía puede dividirse en dos grandes conjuntos según su contenido: cocina del mar y cocina serrana o del interior. Los potajes de legumbres y verduras y los guisos de caza, junto a las formas de preparar el pescado configuran la esencia de esta cocina. El plato andaluz más universal por su valor alimenticio y su fácil preparación es el gazpacho, sopa fría a base de tomate, pepino, pimiento, ajo, aceite y vinagre, aunque existen otras muchas variaciones que omiten o añaden ingredientes como son el salmorejo, la porra y el ajoblanco. Málaga fundamenta los principios de su cocina en tres elementos, la uva moscatel, el gazpacho y los pescados. Famosos son los espetones de sardinas (asadas en caña), el arroz a la marinera, la sopa de rape, el atún mechado a la malagueña, habas a la rondeña, el menudo de ternera, espárragos amargueros, la cazuela de fideos a la malagueña, patatas en ajopoleo y un largo etcétera. Los platos más conocidos en la cocina de Granada son la tortilla sacromonte y las habas a la granadina. Al igual que las demás provincias su gastronomía es producto de una herencia árabe, rica en especias, en sopas y potajes y especialmente golosa. El conocido jamón de Trevélez es elemento indispensable en platos como las habas con jamón, el plato alpujarreño o las truchas de Láujar (a la parrilla y con jamón serrano), aunque no es lo único que cabría destacar en esta bella provincia, el cabrito en ajo caballín, el arroz al liberal, la sopa moruna y otras muchas especialidades. En Córdoba, además de sus formidables platos de caza, sobresalen el rabo de toro, la olla cordobesa, la ternera con alcachofas, la caldereta de cordero, la chafaina cordobesa, las manos de cerdo al horno, los pichones con aceitunas, los picadillos, etc. El primero de ellos se refiere a los vinos, y al decir vino con mayúsculas hay que referirse al más internacional de nuestros caldos, el Jerez, y dentro del marco, la manzanilla, con Sanlúcar como mayor productor. Existen otras denominaciones de origen, además de la referida Jerez-Xerez-Sherry, también de gran importancia como Málaga, Condado de Huelva y Montilla-Moriles. A las chacinas les pasa también lo que a los vinos, que es un producto estrella; en este caso el jamón de la sierra de Huelva ( Jabugo y localidades del entorno) eclipsa en cierto modo otra serie de embutidos y chacinas andaluzas de gran calidad. |
Sagunto (históricamente conocida como Murviedro) es una ciudad española situada en la provincia de Valencia, siendo la más importante de la comarca del Campo de Morvedre.
Sádaba es una localidad del partido judicial de Ejea de los Caballeros, provincia de Zaragoza. Pertenece a la comarca de las Cinco Villas. Su castillo del siglo XIII es un monumento situado sobre un alto rocoso, posee una planta rectangular flanqueada por siete torres almenadas.
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