Medina de Rioseco, capital de la Tierra de Campos Imprimir E-Mail

ImageEn plena comarca de Tierra de Campos, provincia de Valladolid, se encuentra esta bella población llena de historia y tradición. El que fue en tiempos uno de los centros comerciales más importantes del reino y sede de los Almirantes de Castilla, que por su belleza arquitectónica y la riqueza de su patrimonio fue declarada "Monumento Histórico Artístico", es hoy un apacible pueblo donde el viajero puede disfrutar de un agradable e interesante paseo por el arte, la arquitectura, la cultura y la gastronomía de un lugar sin duda sorprendente.

En el siglo XVI mereció el apelativo de "India chica" por el esplendor económico de sus ferias y mercados, en parangón con las riquezas que provenían de América.

Arquitectura civil

Pasear por sus calles, descubrir sus rincones, sus plazas le adentrará en el mundo de arquitectura rural típica de Tierra de Campos de la que Medina de Rioseco es el máximo exponente. Piedra, madera y barro son los elementos característicos de sus casas, puertas de la que fue ciudad amurallada, fuentes, alhóndigas y otros pequeños elementos de la arquitectura popular. Los soportales de su Calle Mayor y sus aledañas eran el punto de reunión de arrieros y traficantes gallegos, asturianos y maragatos que celebraba los jueves el mercado semanal que tanta fama y riqueza le dio a la villa.

Su arquitectura civil está compuesta por numerosos ejemplos de edificaciones. Destaca su singular arquitectura urbana cuyo ejemplo más representativo es la Calle Mayor, máximo exponente de la arquitectura rural de Tierra de Campos y uno de los conjuntos mejor conservados. Otros elemento de gran importancia son las puertas de la que fue ciudad amurallada, fuentes, alhóndigas y otros.

Arquitectura religiosa

Sus importantes monumentos y colecciones de arte sorprenden al viajero que llega a esta ciudad de Tierra de Campos. Famosas son sus iglesias de porte catedralicio como Stª María de Mediavilla, que alberga su propio museo y la famosa capilla de los Benavente, la Iglesia de Santiago, San Francisco o Stª Cruz, hoy Museo de Imaginería Riosecana. Además de otros muchos monumentos como las puertas de San Sebastián, Ajújar o Zamora los conventos de San José y Santa Clara o la ermita de Castilviejo, claros exponentes de otros tiempos de mayor grandeza.

Las impresionantes procesiones de Semana Santa son sin duda el más importante acontecimiento cultural del año. Declarada de "Interés Turístico Nacional", sus actos y procesiones revisten una gran solemnidad siguiendo una tradición ininterrumpida desde el siglo XVI. Su tradición como ciudad mercantil y el asentamiento de los almirantes de Castilla en la ciudad, junto con sucesos de gran relevancia de su historia forjaron la personalidad de lo que hoy es Medina de Rioseco.

Sus calles

La Calle Mayor o Calle de la Rua es el eje principal del su trazado urbano. Representa uno de los conjuntos más completos y mejor conservados de la arquitectura popular de Tierra de Campos. Unía las puertas de Posada y de Castro a ambos extremos de la muralla, y vertebraba la vida comercial y artesanal de la ciudad. A ella se abrían las calles donde trabajaban los gremios principales, como todavía lo indican los nombres de algunas (Armas, Carnicerías, Cerrajerías), y bajo sus soportales, se comerciaba con toda clase de mercancías, vocación que todavía conserva.

Las puertas de la ciudad

La ciudad contaba con un total de ocho puertas de las que hoy se conservan tres. La Puerta de Zamora se encuentra en el camino que conduce a Toro. Es una construcción del siglo XVI de planta cuadrada. Sobre cuatro arcos de medio punto se levanta un pequeño cuerpo en forma de torre. Puerta de San Sebastián. Ante los problemas que generaba la Puerta de San Miguel, que impedía el creciente tráfico de mercancías, se mandó derribar y construir la nueva puerta en un lugar más alejado y con un papel de control de entrada y salida de mercancías. Puerta de Ajújar. Es la más antigua que se conserva de la muralla original. Si bien fue construida en el siglo XIII, por sus características responde a una tipología de arquitectura militar más propia del siglo XIV.

Otros edificios de interés. El Torno. Era la antigua alhóndiga municipal dedicada a recoger los diezmos del pan y del vino que aseguraban la provisión de la ciudad. El almirante Luis Enríquez concedió licencia para su construcción en 1547. El edificio, de una perfecta simetría, está interiormente configurado por dos grandes espacios revestidos de piedra que a modo de lagares servían para el almacenamiento del grano.

Fábrica de harinas San António. Se trata de una fábrica de harinas de las que nacieron con el Canal de Castilla. En la actualidad se encuentra convertida en museo de gran interés que conserva la maquinaría con la que durante años se elaboró la harina fruto del cereal de esta s tierras.

Iglesias

- Iglesia de Sta. María de Mediavilla. Situada en el centro de la ciudad es la principal de las iglesias. Su construcción da comienzo a finales del siglo XV combinando el gótico final, el renacimiento italiano y el barroco de su torre, que es lo primero que el viajero divisa desde la lejanía al acercarse a la ciudad. En el interior del templo, destaca la Capilla de los Benavente, derroche de exuberancia escultórica. El retablo de la capilla es obra de Juan de Juni. El Museo de Santa María recoge una buena parte del patrimonio artístico de la ciudad que se encontraba disperso por diferentes iglesias.

- Iglesia de Santiago. Fue la última en empezar a construirse y la que más tiempo requirió. Comenzó a alzarse en 1533 bajo la dirección de Rodrigo Gil de Hontañón pero interviniendo posteriormente diversos arquitectos de distintas épocas. Semejantes cambios en la dirección explica la diversidad de estilos de la iglesia. Como muestra están las fachadas. La portada sur es plateresca, la norte del gótico final y la principal clasicista. El estilo general del edificio es gótico. En su interior lo más sorprendente es su luminosidad y su grandiosidad, resaltada por la altura de la bóveda y el retablo mayor de estilo barroco.

- Iglesia de Sta. Cruz. Su restauración le ha devuelto la grandiosidad que los gremios y los artesanos del siglo XVI buscaban al costear su construcción. Sus obras comienzan a finales del siglo XVI y se suceden a lo largo del XVII. Las fachadas es su elemento más singular resultado del cruce de dos tradiciones arquitectónicas: el clasicismo italiano y la escuela creada por Juan de Herrera en España. El interior, que consta de una sola nave rectangular, conserva su espectacular retablo barroco del siglo XVI Hoy la iglesia alberga Museo de Imaginería integrado por los pasos que desfilan en Semana Santa.

- Iglesia de San Francisco. Aunque los cuatro templos mayores de Rioseco comenzaron a edificarse en intervalos de sólo cincuenta años, la iglesia de San Francisco fue la primera en construirse y puede considerarse como la más antigua. La iglesia ofrece al exterior un aspecto sobrio y sencillo, que contrasta con la magnificencia y ostentación del interior. De estilo gótico, el templo es de una sola nave con ocho capillas laterales cubiertas con crucería. De su decoración interior destacan dos retablos platerescos de piedra, las esculturas de los ángeles, las pinturas de la cúpula y dos tribunas de yeso.

- Convento de Santa Clara. Se funda en 1491 bajo la protección del almirante Fadrique II. Convento de San José. El convento de las Carmelitas es de estilo clasicista y debe su fundación a una provisión real del 2 de marzo de 1603. Ermita de Castilviejo. Siguiendo por el camino de Castilviejo se encuentra esta ermita construida en el siglo XVI, remanso de paz y frescor. San Pedro Mártir. Iglesia convento de la Orden de los Predicadores es de estilo clasicista construida entre los siglos XVI y XVII.

Semana Santa

Sus actos y procesiones revisten una gran solemnidad, siguiendo una tradición ininterrumpida desde el siglo XVI. Las primeras cofradías fueron fundadas por los gremios de artesanos en el siglo XVI, momento de mayor esplendor de la ciudad. Tres eran entonces estas cofradías: La Soledad, la Vera Cruz y La Pasión. Sus ordenanzas obligaban a los cofrades a hacer una procesión solemne y a llevar en ella túnica e insignias de la cofradía, a portar los pasos y a los cofrades de luz a ir con hachas alumbrando.

Los actos previos a las procesiones dan comienzo el sábado anterior al Domingo de Ramos. A primeras horas de la tarde al toque del Pardal y redoble de tapetanes se llama a la población a que acuda al pregón de la Semana Santa. Los tapetanes y el Pardal son elementos singulares, que posee un lenguaje propio, evocador de las tradiciones. Mientras que los tapetanes ponen la nota grave a las procesiones con el monótono golpear de los palillos sobre los tambores, el Pardal hace sonar la trompeta con toques sueltos y agudos. Hoy sus 2.000 hermanos o cofrades se reparten en dieciséis cofradías o gremios, que reciben el nombre del paso que portan. Sus procesiones principales se celebran el Jueves y el Viernes Santo. Son La Procesión del Mandato y la Procesión de la Sagrada Pasión.

El Jueves Santo comienza el desfile de los gremios, encaminándose todos a la iglesia de Santiago, donde a media tarde se celebra La Cena del Señor. Acto seguido, sale de la misma iglesia la impresionante procesión del Mandato, con los pasos de La Oración del Huerto, La Flagelación, Jesús atado a la columna, Ecce Homo, Jesús Nazareno de Santiago, La Santa Verónica, Jesús Nazareno de Santa Cruz, La Desnudez, Santo Cristo de la Pasión y La Dolorosa. Todos ellos con sus correspondientes cofradías vistiendo túnica de terciopelo morado o negro.

A última hora de la tarde del viernes la gente se agolpa en la plaza de Sta. María para ver sacar los pasos grandes. Con la sola ayuda de sus brazos, los cofrades sacan La Crucifixión y El Descendimiento, popularmente conocidos como El Longinos y La Escalera, sujetándolos a pulso, a poca distancia del suelo, a fin de que la parte superior de las figuras no toque la parte superior de la puerta y una vez fuera de un golpe espectacular, subirlos a hombros. La procesión esta formada por los pasos de La Crucifixión, Cristo de los Afligidos, Cristo de la Paz, El Descendimiento, La Piedad, El Santo Sepulcro y La Soledad.

Es sobrecogedor asistir a estas procesiones bajo los soportales de la Rúa Mayor. Los cofrades bailan los pasos con un suave balanceo, y las gentes, asomadas a los balcones, extienden sus manos para tocar los maderos de las cruces. Finaliza la procesión de viernes santo en la plaza de Sta. María donde, una vez reunidos los pasos, hace entrada en la plaza el paso de La Soledad, bailado por los hermanos cofrades, hasta situarse en la puerta de Sta. María presidiendo el rezo de La Salve. Éste es uno de los momentos más emocionantes y bellos de la procesión. Posteriormente el resto de pasos saludarán a La Soledad dando lugar a la entrada de los mismos en la iglesia finalizando así la procesión.

Gastronomía

El lechazo de raza churra, la más apreciada del mundo, criado y consumido casi en exclusiva en la Tierra de Campos, junto con otros platos de la zona como la perdiz roja, la liebre, los pichones o el queso elaborado con leche de la misma raza, harán que el amante de la buena gastronomía no olvide el paso por esta tierra.

La afamada repostería y panadería es producto del saber hacer de muchos años labor y del trigo candeal que produce Tierra de Campos. Aquí se transforma en productos como el pan candeal, los pasteles de Marina o la tradicional repostería de las panaderías riosecanas como la de Elías Marcos situada en la Plaza Mayor.


Oficina de turismo:
Edificio Fábrica de Harinas "San Antonio", La Dársena del Canal de Castilla, s/n. - 47800 Medina de Rioseco (Valladolid)
Tel. +34 983720319
http://www.medinaderioseco.com (+información)

 


 
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