El Extremo Meridional de Europa

Provincia: Cádiz

  Este itinerario permite pasear por la zona boscosa más meridional de Europa mientras se divisa, al frente y a escasa distancia, la costa africana de Marruecos.

  La pequeña población de Algamasilla, situada en la misma carretera N 340, es el punto de partida. Muy cerca de ella se encuentra el centro de información al visitante de El Pelayo, cuya temática fundamental es el Parque Natural de Los Alcornocales.

Paisajes del viento

  Por la carretera, en dirección a la población de Tarifa-->, se culmina la ascensión al puerto de El Bujeo (265 m), desde donde se domina gran parte de la ensenada del Tolmo, al oeste de punta Acebuche. Esta zona litoral es en gran medida de jurisdicción militar y se encuentra muy protegida. El paisaje vegetal que se puede contemplar en dirección al estrecho de Gibraltar está dominado por matorral bajo, en el que destacan los palmitos (Chamaerops humilis), ya que la fuerza y constancia del viento imponen serias restricciones al desarrollo de la vegetación.

  Una vez coronado el puerto, se inicia un leve descenso. Al poco de pasar el mojón que Índica el punto kilométrico 95 de la carretera, aparece un carril que asciende nacía la derecha y se aparta del trazado asfaltado. Ése es el sendero que se debe tomar.

  La ascensión por el carril permite internarse en una bella zona de pinares que crecen en las faldas de la sierra del Bujeo. La proximidad del mar acrecienta el contraste, puesto que en algunas zonas es un espeso matorral mediterráneo de ericas (Erica arbórea) y jaras (Cistus sp.) el que rodea el camino por el que discurre el itinerario.

  Durante el paso primaveral de las aves migradoras, toda la zona se convierte en un hervidero de ejemplares de las más diversas especies que, agotados tras su travesía desde las costas marroquíes, se detienen a reponer fuerzas.

  Si, por el contrario, se realiza el recorrido durante los meses otoñales -sobre todo al principio de la estación- se pueden ver grandes concentraciones de aves que esperan en este territorio a que las condiciones del viento sean las adecuadas para intentar la agotadora y arriesgada aventura de cruzar el estrecho.

  El camino sigue su ascensión -en ocasiones algo dura- hasta alcanzar una zona en la que la vegetación pierde su porte arbóreo y aparece dominada por hierbas bajas. Son las únicas que se atreven a plantar cara a los fuertes vientos que suelen azotar el territorio. Precisamente, su fuerza e importancia han sido las que posibilitaron la construcción de la planta de aprovechamiento de energía eólica que impone al paisaje las enormes siluetas de sus molinos. Es el collado del Palancar, punto de inflexión del recorrido.

Hacia el sur por el Cabrito

  Hasta aquí el recorrido llevaba dirección norte-noroeste, característica que variará a partir de ahora. El sur será el punto de referencia que va a guiar el resto del itinerario que, tras cruzar el cauce del río Guadalmejí, llega a una encrucijada. Una carretera asfaltada desciende al frente, hacia el oeste, y un carril se adentra a la derecha. Es, sin embargo, el que parte hacia la izquierda, hacia el sur, el que se debe tomar.

  Las casas del Fraile son uno de los puntos de referencia de este tramo y frente a ellas se levanta la sierra del Cabrito, zona militar a la que no es posible el acceso.

  Desde aquí, y hasta el cruce con la carretera N 340 en las inmediaciones del punto kilométrico 93, el itinerario desciende con la vista puesta en el estrecho de Gibraltar y la costa africana.